La dimensión y la complejidad de una institución como la Universidad de Buenos Aires requieren una estructura académico – administrativa con la adecuada formación de su personal para desarrollar de manera óptima las tareas que le competen. La capacitación permanente de los compañeros y compañeras no docentes debe constituir la base de esta estructura que sostiene toda la construcción institucional . Invertir en capital humano es una exigencia de la sociedad en su conjunto y de nuestra Universidad en particular, como principal formadora de la mayor parte de los profesionales del país.
La diversidad de las actividades académicas, de administración y de gestión exige habilidades y aptitudes que permitan a los compañeros y compañeras desempeñarse con los saberes y destrezas adecuadas, para desarrollar sus tareas de acuerdo a los requerimientos actuales. En este sentido, la actualización y la jerarquización de la labor de los trabajadores y trabajadoras contribuirán a mejorar las condiciones en las que funcionan las áreas de docencia, investigación y extensión y, por ende, redundará en el incremento de la calidad de la oferta educativa.
Diferentes universidades nacionales han creado, hasta el momento, carreras cortas similares, teniendo en cuenta las necesidades de capacitación y actualización del personal no docente que en ellas se desempeña. En este contexto, la Universidad de Buenos Aires debe constituirse, nuevamente, como una base de referencia para otras casas de altos estudios, al poseer la mayor planta no docente de una universidad nacional en el país. Los recursos humanos con los que la UBA cuenta permiten definir un plan de estudios con asignaturas de diferentes unidades académicas como base, con otras especialmente diseñadas en razón de los objetivos de formación del personal no docente. |